si EL HIJO - REFLEXIONES PARA PADRES | REFLEXIONES PARA TU VIDA Y TU ALMA.

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL HIJO - REFLEXIONES PARA PADRES


El hijo
Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección: desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte. Desgraciadamente, el hijo fue a la guerra. Cuentan que fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado. El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo. Un mes más tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre:
   Usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Él salvó muchas vidas ese día, y me llevaba a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así al momento. El hablaba de usted y de su amor por el arte.
El muchacho extendió los brazos y entregó el paquete:
Yo sé que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.

El padre abrió el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado.
El padre contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. Estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se llenaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro.
— Oh no señor, yo nunca' podría pagarle lo que su  hijo hizo por mí. Es un regalo.
El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su  chimenea.
Cada vez que los visitantes llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su  hijo antes de mostrar los cuadros de su famosa galería.
El hombre murió unos meses más tarde y se anunció una subasta con  todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la colección.
Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta.

   Empezaremos los remates con este retrato del hijo. ¿Cuánto ofrecen por este retrato?
Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó:
  ¡Queremos ver las pinturas famosas! ¡Olvídese de esa!
  Sin embargo el subastador persistió:
  ¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00? ¿$200.00?
Otra voz a voz en cuello y con enojo exclamó:
  ¡No venimos por esa pintura! ¡Venimos por los Van Goghs, los Rembrandts! Vamos a las ofertas de verdad!
Pero aun así, el subastador continuaba su labor:
~ ¡El Hijo! ¡El Hijo! ¿Quien se lleva El hijo? Finalmente, una voz se oyó «es de muy atrás de la habitación:
~ Yo doy diez dólares por la Pintura! era el viejo jardinero del padre y del hijo. Al ser un hombre muy pobre, era lo único que podía ofrecer.
   Tenemos ¡$10! ¿Quién da $20?! -gritó el subastador.
La multitud se estaba impacientando mucho. No querían la pintura de El Hijo. El subastador golpeó por fin el mazo:

   Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10!
   ¡Empecemos con la colección! —, gritó un concurrente.
El subastador soltó su mazo y dijo:
   Lo siento mucho, damas, y caballeros, pero la subasta llego a su final. Cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Solamente la pintura de EL HIJO sería subastada. Aquel que la comprara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas.
Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2,000 años. Así como el subastador, su mensaje hoy es: "EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?".
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